En el circo mediático de la política mexicana Alessandra Rojo de la Vega transformó una crisis de rumores en un espectáculo de laboratorio el 28 de enero de 2026 al lanzar su plataforma “Operación Verdad” —un portal para contrarrestar la desinformación y los ataques contra su gestión— la alcaldesa de Cuauhtémoc se sometió voluntariamente a pruebas toxicológicas de orina y sangre mostró resultados negativos anunció una segunda prueba y acusó a Morena de impulsar una campaña que la vincula a “malos hábitos” y consumo de “polvo blanco”.
Esto no es rendición de cuentas genuina es teatro defensivo puro una prueba puntual solo detecta consumo reciente y no desmiente adicciones crónicas nexos con el crimen ni decisiones bajo influencia sirve como parche mediático para ganar tiempo no como certificado de integridad en lugar de demandar por difamación o usar vías institucionales eligió el show: “salió limpia” como si un nanogramo negativo la blindara de todo.
El problema real no es si consume o no sino que este circo distrae del fondo de su administración en una demarcación tan compleja como Cuauhtémoc mientras se debate si orinó limpio persisten críticas graves especialmente por opacidad en contratos.
En 2025 su gestión asignó al menos 16 contratos por más de 97.8 millones de pesos a empresas vinculadas al Grupo Meor (Carbonusa Desarrollo Urbano Suministros Tecnova Alianza Comercialización y Construcciones) investigaciones periodísticas revelaron concursos simulados —empresas del mismo grupo compitiendo entre sí— invitaciones restringidas y adjudicaciones directas millonarias Grupo Meor captó uno de cada tres pesos de los contratos públicos la Contraloría de la CDMX investiga posibles irregularidades aunque Rojo niega vínculos directos y defiende la transparencia la concentración en una sola red genera dudas serias sobre simulación y favoritismo lo que choca con su discurso anticorrupción.
Exigir un antidoping público no equivale a control de confianza es reducir la integridad a un laboratorio no es requisito legal para alcaldes en la CDMX (ni la Ley Orgánica de Alcaldías ni los controles obligatorios lo exigen) se aplica a personal operativo por armas y seguridad pero en política se convierte en espectáculo barato.
Lo más revelador de esta crisis es su absoluta soledad cuando más necesitaba respaldo simbólico el Consejo Nacional de Nueva Derecha (Cualquier cosa que eso signifique) — y Acción Nacional no emitieron ni una palabra ni pronunciamiento ni tuit ni gesto de apoyo.
Como ya sabemos Jorge Romero presidente nacional del PAN usó deliberadamente al “Consejo” para intentar lavarle la cara a Rojo de la Vega impulsó acercamientos con estos mercenarios del conservadurismo con el objetivo de moderar la imagen progresista de la alcaldesa —feminista aliada LGBTIQ+ defensora de derechos reproductivos— y proyectarla como candidata viable a Jefa de Gobierno buscaba un perfil “híbrido” que atrajera votos conservadores sin alienar su base progresista, condicionando el avance a que abandonara símbolos como el pañuelo verde o banderas arcoíris el “Consejo” impuso condiciones duras cero aborto en la agenda feminismo “matizado” y rechazo a lo que llamaban “supremacismo LGBT”.
Rojo nunca cedió en lo esencial sus oraciones públicas con los mercenarios fueron vista como oportunismo usaba la fe para maquillar su imagen el PAN la usó para probar si podía ser moldeada, cuando no se dejó el experimento falló.
El “Consejo” se dejó usar por una supuesta apertura dentro del PAN a una corriente conservadora alineada con los principios panistas, creyó —o más bien quiso creer— en la promesa de un espacio real para la nueva derecha dentro del partido, una vía para influir y ganar terreno, aceptó participar y lo hizo activamente en el ritual de la oración todo bajo la ilusión de que esa “apertura” era seria y duradera.
Pero lo engañaron y se dejó engañar por una promesa que nunca llegó el PAN no buscaba una alianza profunda con el conservadurismo de ninguna especie, solo necesitaba un puente temporal para blanquear a Rojo y ampliar su atractivo electoral, cuando Rojo no se doblegó y el plan se desmoronó el propio Jorge Romero retiró todo respaldo a los mercenarios y dejó claro que esa “apertura” era condicional y prescindible, así prefirió proteger la imagen “abierta y ciudadana” del PAN y evitar fricciones internas.
Cuando hace unos días estalló la crisis del antidoping el “Consejo” y el PAN optaron por el silencio absoluto, ya no tienen nada que ganar defendiendo a alguien que para ellos encarna un doble discurso.
Esta soledad no es casual refleja el drama de la oposición mexicana alianzas frágiles impulsadas por cálculos electorales que se rompen por purismos, desconfianza y falta de alineación real tanto Rojo como los mercenarios, fueron piezas en el tablero de Romero cuando no encajaron todos se replegaron, Rojo quedó dependiendo solo de su base y la narrativa de “resistencia” mientras el “Consejo” observa desde lejos con la lección de que las promesas de “apertura” en el PAN suelen ser espejismos.
Ahora habrá que ver si en 2027 hay apoyo panista real para que Rojo se reelija como alcaldesa de Cuauhtémoc, después de tantos experimentos fallidos de shows toxicológicos y de alianzas evaporadas el partido tendrá que decidir si sigue apostando por ella o si prefiere cortar pérdidas, quizás solo quizás si logra reelegirse con una gestión limpia y resultados visibles podría volver a catapultarse como candidata a la Jefatura de Gobierno en 2030, pero además puede que tenga que enfrentarse a un verdadero conservadurismo dentro del partido antes de poder ser candidata y entonces se verá si el PAN apuesta por Xóchitl 2.0 o verdaderos conservadores de derecha, pero después de todo lo ocurrido esa proyección luce cada vez más lejana y condicionada a hechos concretos no a narrativas ni a papelitos de laboratorio.
En un país donde la corrupción cuesta vidas y fortunas reducir el debate a quién “orina limpio” es absurdo y distractor, si Rojo quiere demostrar seriedad que transparente los contratos cuestionados, rinda cuentas claras y deje de usar “persecución” como escudo un papel negativo no tapa opacidad millonaria.
Basta de shows de laboratorio y alianzas que se evaporan en el momento crítico Cuauhtémoc y México merecen transparencia real no pruebas de orina ni respaldos condicionados que nunca llegan.
