Cada sábado, camino por el tianguis de Coyoacán, entre el bullicio de los puestos y el aroma de las garnachas, ahí veo el alma de la CDMX: vendedores que madrugan, que regatean, que luchan, pero también veo su cansancio, 56% de los chilangos vive en la informalidad, según INEGI, atrapados por prestamistas que cobran 80% de interés para poder tener mercancías, como empresario y conservador, no me conformo con mirar, en mi manifiesto, propongo una economía para los chilangos: créditos sin usura para los tianguistas de Coyoacán, capacitación digital gratuita en Azcapotzalco y exenciones fiscales para microempresas que den empleos formales.
En la Plaza Hidalgo, conocí a Juan, un vendedor que paga más en intereses que en comida para su familia, me dijo: “Un crédito justo me dejaría crecer.” meta es clara: reducir la informalidad al 45% en la CDMX en cinco años, como empresario, buscaré el financiamiento para un curso digital para 50 vendedores en Azcapotzalco en 2026, con mentores que enseñen desde usar Mercado Libre hasta pagar impuestos sin ahogarse, pero esto no es solo mi lucha, se necesita que el gobierno facilite exenciones fiscales, que las iglesias promuevan cooperativas, que los jóvenes enseñen tecnología a sus mayores, en Xochimilco, hay trajineras que podrían vender en línea; en Tláhuac, artesanos que merecen un mercado justo.
La Nueva Derecha defiende un “libre mercado” que beneficia a los ricos, mi conservadurismo vivo defiende a los que trabajan en la calle. ¿Qué necesita un tianguista en tu colonia? ¿Un crédito, un curso, una cooperativa? Comparte este plan en X con #ConservadurismoVivo. Somos 9 millones de chilangos y la CDMX es de los que luchan, juntos, demos un respiro a los tianguistas
