El Juego Maquiavélico del PAN

Cómo Jorge Romero y Raúl Tortolero Traicionan a la Derecha Mexicana

Como conservador que valora la unidad en la búsqueda del bien común y la defensa de los principios que sostienen a nuestra sociedad, esos que honran la dignidad de cada persona, la familia como pilar fundamental, la tradición que nos une en un México fuerte y justo, y la subsidiaridad que permite que las soluciones surjan desde las bases comunitarias sin imposiciones centralizadas, no puedo quedarme callado ante el perverso juego que se está orquestando en las altas esferas de la política mexicana, me refiero específicamente a las maniobras de Jorge Romero y el Partido Acción Nacional (PAN), que parecen diseñadas no para fortalecer a la derecha, sino para perpetuar su control a costa de dividirnos, sofocar cualquier opción auténtica que pueda surgir desde el pueblo y peor aún, corromper los cimientos mismos de lo que alguna vez fue un instituto político con vocación de servicio, esta estrategia no solo revela un maquiavelismo calculado en Romero, sino también una hipocresía flagrante en figuras como Raúl Tortolero, quien se presenta como guardián de valores tradicionales pero actúa como un alfil en un tablero de traiciones.

Permítanme explicarlo con profundidad, porque este asunto toca el corazón de lo que significa ser de derecha en México hoy, una postura que defiende la vida desde su concepción hasta su fin natural, la libertad responsable que permite a cada quien contribuir al progreso colectivo sin manipulaciones egoístas y un orden social donde la solidaridad genuina esté sobre las divisiones artificiales, Jorge Romero, como figura clave en el PAN, ha estado posicionando a Alessandra Rojo de la Vega como una supuesta líder de la oposición conservadora, pero esto no es un ascenso natural, es una estrategia maquiavélica, donde Romero, criticado ampliamente por su historial de corrupción, como el robo de millones durante su gestión como alcalde en Benito Juárez y su complicidad en esquemas como el Cártel Inmobiliario, utiliza a Rojo de la Vega para polarizar y desangrar a la derecha desde adentro, su maquiavelismo se evidencia en cómo seduce a panistas con promesas vacías de poder, promueve encuestas amañadas que la inflan como representante de la oposición y aviva narrativas de género manipuladas para acusar de “violencia política” a cualquiera que critique legítimamente sus posturas, que distan mucho de la verdadera derecha al alinearse con ideologías progresistas y feministas radicales que socavan la familia tradicional, Romero no actúa por el bien común, su objetivo es el poder puro y las dádivas del presupuesto, como se ha denunciado en casos donde robó recursos destinados a rubros sensibles como el apoyo a las mujeres, todo mientras se alía con figuras que contradicen los principios conservadores.

Y aquí entra la hipocresía de Raúl Tortolero, que me duele particularmente como conservador que ha seguido su trayectoria y que ha tenido una amistad con el, Tortolero, quien se ha dado baños de pureza promoviendo valores provida y cristianos, publicando videos sobre cómo debe ser la mujer conservadora de derecha, enfatizando la modestia, la defensa de la vida y el rechazo al feminismo radical, ahora se alía con Romero, un personaje abiertamente progre, woke, abortero e hipócrita y defiende a Rojo de la Vega, quien representa todo lo opuesto a esos ideales, ¿Cómo puede rezar junto a ella, engañando a la gente de buena fe y creyente en Dios, cuando Rojo de la Vega ha sido acusada de contaminar proyectos conservadores con sus posturas que incluyen el apoyo a ideologías que promueven el aborto y el feminismo blanco privilegiado?, Esta alianza no es casual, es una traición flagrante a los principios que Tortolero dice defender, se le ha advertido, pero insiste en encender fuegos en lugar de apagarlos, como se ha visto en incidentes donde su presencia coincide con divisiones internas en movimientos conservadores, destruyendo en lugar de construir, su hipocresía es tan evidente que hasta sus propios aliados lo cuestionan, ¿busca un cargo público a cualquier costo, vendiendo su alma al progresismo que antes condenaba?, como conservador, me indigna ver cómo figuras como él explotan la fe y los valores para fines personales, traicionando la esencia de una derecha que debería priorizar la dignidad humana sobre el oportunismo.

Esta perversidad se agrava con los planes del PAN de modificar sus estatutos, que sin duda dejarán la huella de posturas woke e ideologías de género dentro de sus cimientos, ya no es un secreto, el partido analiza reformas que incorporan la paridad de género en nombramientos clave, como embajadores, y enfatizan la prevención de “violencia política contra las mujeres” de manera que abre la puerta a agendas progresistas que diluyen los valores tradicionales, modificaciones, disfrazadas de “respeto a los derechos humanos”, que en realidad infiltran ideologías que promueven la diversidad sexual y de género de forma que contradicen la doctrina natural de la familia y la vida, como se ha criticado en debates sobre cómo el PAN ha virado hacia el centro o incluso a posturas woke para mantener relevancia, ¿Qué queda del PAN que alguna vez defendió el bien común, la subsidiaridad y la justicia social auténtica? Hoy es un partido que solo quiere el poder y las dádivas del presupuesto, corroído por la corrupción y la hipocresía, donde líderes como Romero y sus aliados priorizan el control sobre el servicio al pueblo, esta deriva no fortalece a la derecha, la debilita, convirtiéndola en una sombra de lo que fue, incapaz de inspirar confianza o unidad.

¿Y cuál es el fin último de esta jugada? Nada menos que sabotear el surgimiento de alternativas reales para miles de mexicanos de derecha que anhelan opciones frescas, arraigadas en valores auténticos y libres de la corrupción que ha minado al PAN, movimientos como Viva México, con un enfoque que defiende la vida, la soberanía nacional y la familia, México Republicano, que busca representar una visión republicana genuina y Somos México, conformado por opositores mixtos que priorizan la unidad cívica y también avanza en su proceso de registro con asambleas distritales, están en plena lucha por consolidarse como partidos políticos, estas organizaciones están recolectando firmas y celebrando asambleas en entidades y distritos para competir en futuras elecciones, ofreciendo una plataforma donde la derecha pueda florecer sin las ataduras de un partido que ha perdido su esencia, si logran su meta, representarían una esperanza para quienes, como yo, creemos en un México donde la política sirva al pueblo y no al revés, promoviendo soluciones locales y comunitarias en lugar de la centralización egoísta del poder.

Pero la perversidad de Romero y el PAN radica en evitar precisamente eso, al inflar a Rojo de la Vega mediante alianzas oportunistas con hipócritas como Tortolero, se busca polarizar entre hombres y mujeres, sembrar acusaciones para silenciar críticas y desviar la atención de estos movimientos emergentes, el objetivo es claro, impedir que Viva México, México Republicano y Somos México se fortalezcan, porque su éxito erosionaría la supuesta hegemonía del PAN sobre la derecha, dejando al descubierto que el partido ya no busca el bien común, sino solo perpetuarse en el poder a costa de todo, en lugar de una oposición unida que defienda la justicia social verdadera, esa que pone al ser humano por encima de los intereses partidistas, tendríamos un PAN debilitado, corroído por traiciones y agendas ocultas, que solo perpetúa el statu quo.

Como conservador, me duele profundamente ver cómo esta manipulación explota nuestras divisiones más profundas, en lugar de fomentar la reconciliación, el respeto mutuo y la solidaridad que tanto necesitamos, no se trata de atacar personas por mero capricho, sino de defender principios innegociables, la vida en todas sus etapas, la familia como núcleo irremplazable de la sociedad y un orden político que promueva la prosperidad compartida sin caer en ideologías que dividen y destruyen, invito a despertar ante esta trampa maquiavélica e hipócrita, a rechazar las falsas dicotomías y a apoyar movimientos que surjan del pueblo con integridad genuina, sin agendas ocultas ni traiciones, solo así construiremos un México donde la verdadera oposición florezca, no para el beneficio de unos pocos ambiciosos, sino para el de todos, honrando esa vocación de servicio que nos hace grandes y justos.