Como residente de esta vibrante y compleja Ciudad de México, siento una profunda tristeza al constatar que los problemas que nos aquejan no son nuevos, sino ecos de un pasado que creíamos superado, las inundaciones, los problemas del Metro, la inseguridad y la contaminación son heridas abiertas que, tras tres décadas, siguen sin sanar, entonces nos dimos cuenta de que nada ha progresado en los últimos 30 años, este reconocimiento no debe paralizarnos, sino impulsarnos a actuar con soluciones concretas que prioricen el bien común, la responsabilidad y la dignidad de cada persona, especialmente de los más vulnerables, a continuación, propongo un camino claro para enfrentar estas crisis, integrando medidas prácticas que respeten nuestra vocación de construir una comunidad más justa y ordenada.
Las lluvias históricas de agosto de 2025, que superaron récords de 1952 al inundar el Zócalo y anegar alcaldías como Iztacalco, Gustavo A. Madero y Tlalpan, han expuesto la fragilidad de nuestra infraestructura urbana, estas inundaciones no son solo un fenómeno climático, sino un reflejo de la falta de planificación que castiga a las colonias más humildes, donde el agua arrasa hogares y esperanzas, propongo un plan integral de modernización del sistema de drenaje, comenzando por la renovación del drenaje profundo, que data de hace más de medio siglo, esto incluye construir túneles de desalojo de agua en zonas críticas y sistemas de captación pluvial en áreas altas para reducir la presión sobre la red actual, además, es crucial reforestar la periferia de la ciudad y crear parques urbanos absorbentes, estos espacios no solo filtrarían el agua de lluvia, sino que embellecerían colonias marginadas, promoviendo un entorno más saludable, para proteger a las familias afectadas, sugiero establecer un fondo de emergencia gestionado con transparencia, que garantice refugios temporales, alimentos, atención médica y apoyo para reconstruir viviendas, este fondo debe priorizar a los más necesitados, reflejando un compromiso ético con la solidaridad, también propongo campañas educativas para que las comunidades aprendan a manejar desechos y eviten obstrucciones en alcantarillas, fomentando una responsabilidad compartida que fortalezca el tejido social.
El Sistema de Transporte Colectivo Metro, que debería ser el orgullo de nuestra movilidad, se ha convertido en un símbolo de negligencia, los incidentes recientes, como la explosión en la Línea 2 en San Antonio Abad o las suspensiones recurrentes en la Línea A por fallas eléctricas, son un recordatorio de que el descuido pone en riesgo vidas, hace 30 años ya se hablaba de modernizar este sistema, y hoy seguimos enfrentando hacinamiento, retrasos y accidentes que afectan a millones, propongo un plan de mantenimiento preventivo con auditorías independientes para supervisar el estado de vías, trenes y sistemas eléctricos, estas auditorías deben publicarse regularmente para garantizar transparencia, además, es urgente reemplazar trenes obsoletos en líneas como la 8 y la 12, que reportan fallas constantes, y actualizar los sistemas de control con tecnología moderna, este esfuerzo requiere un presupuesto específico, financiado mediante la reasignación de gastos no esenciales y alianzas con el sector privado, sin comprometer el acceso asequible para los usuarios, también sugiero mejorar la capacitación de operadores y personal técnico, implementando simulacros regulares y protocolos de emergencia claros, la seguridad de los pasajeros, especialmente de los trabajadores y familias que dependen del Metro, es un bien innegociable, por último, propongo integrar sistemas de comunicación en tiempo real para informar a los usuarios sobre interrupciones, reduciendo la incertidumbre y el caos en momentos de crisis.
La inseguridad, que en 2025 mantiene al 61.9% de los mexicanos con temor en sus ciudades, es una afrenta al orden social que tanto valoramos, en alcaldías como Cuauhtémoc e Iztapalapa, los mapas de crimen revelan asaltos, extorsiones y narcomenudeo que hacen que las familias vivan con miedo, hace tres décadas soñábamos con calles seguras, y hoy seguimos atrapados en la misma pesadilla, propongo reestructurar las fuerzas policiales para priorizar un modelo de policía comunitaria, con patrullajes focalizados en zonas de alto riesgo identificadas por datos actualizados, los policías deben recibir mejor capacitación y salarios dignos para garantizar su compromiso, además, sugiero crear consejos vecinales de seguridad en cada alcaldía, donde los residentes colaboren con las autoridades para identificar problemas específicos y diseñar soluciones locales, este enfoque subsidiario empodera a las comunidades y fortalece la confianza, a largo plazo, es esencial invertir en programas de prevención, como educación de calidad, empleos para jóvenes y actividades culturales en colonias marginadas, estas iniciativas atacan las raíces del crimen, como la falta de oportunidades, que alimentan el narcomenudeo, también propongo endurecer las penas para delitos de alto impacto, como la extorsión, pero siempre con un enfoque en la reinserción social, porque el orden no se logra solo con castigo, sino con la restauración de la dignidad humana.
La contaminación del aire, con contingencias ambientales en enero, febrero y julio de 2025 por altos niveles de ozono y partículas PM2.5, es un agravio silencioso que daña la salud de todos, pero castiga más a los pobres, que no pueden escapar a zonas menos contaminadas, en los noventa ya se hablaba de limpiar el aire, y seguimos respirando un smog que irrita los pulmones, propongo una transición acelerada hacia un transporte público limpio, ampliando la flota de autobuses eléctricos y construyendo ciclovías seguras en todas las alcaldías, esto debe complementarse con incentivos fiscales para empresas que adopten tecnologías verdes, como paneles solares o filtros de emisiones, además, sugiero regulaciones más estrictas para vehículos y fábricas, con verificaciones rigurosas y sanciones claras, pero acompañadas de apoyos para que pequeños negocios puedan cumplir sin quebrar, es crucial instalar más estaciones de monitoreo de calidad del aire, especialmente en zonas marginadas, y publicar datos en tiempo real a través de aplicaciones accesibles, esto permitirá a los ciudadanos proteger su salud y exigir cuentas a las autoridades, también propongo programas de reforestación urbana masiva, plantando árboles resistentes al clima local en avenidas y parques, estas medidas no solo combaten la contaminación, sino que reflejan nuestra responsabilidad de cuidar el entorno que se nos ha confiado.
Entonces nos dimos cuenta de que nada ha progresado en los últimos 30 años, pero esta verdad no debe ser una condena, sino un llamado a la acción, las propuestas aquí presentadas –modernización del drenaje, mantenimiento del Metro, fortalecimiento de la seguridad y combate a la contaminación– son un mapa para romper el ciclo de negligencia, cada una está diseñada para proteger a los más necesitados, fortalecer la comunidad y honrar los principios de responsabilidad y solidaridad, como conservador, creo que la CDMX puede recuperar su grandeza si actuamos con convicción moral, exijo que las autoridades asuman su rol con seriedad, reasignando recursos, transparentando procesos y priorizando el bien común, pero también invito a cada vecino a participar, ya sea vigilando el cumplimiento de estas medidas o contribuyendo desde su comunidad, solo con un esfuerzo conjunto transformaremos nuestra ciudad en un lugar donde la dignidad de todos sea una realidad tangible, donde las familias caminen sin miedo, respiren aire limpio y vivan sin temor al próximo aguacero, este es el legado que debemos construir, no para nosotros, sino para las generaciones que heredarán esta ciudad.