La justicia callada

Un Mes de Silencio en los Juzgados, Reflexión sobre el Paro Judicial en la CDMX

La Ciudad de México, una metrópoli vibrante donde la vida nunca se detiene, pero desde el 29 de mayo de 2025, los juzgados han caído en un silencio que duele, el paro de labores del Poder Judicial de la Ciudad de México (PJCDMX) ha paralizado la justicia y como ciudadano siento una mezcla de impotencia, empatía y una profunda frustración, no solo por el conflicto, sino por la indiferencia de quienes deberían liderar una solución: el gobierno, los diputados, los alcaldes y sorprendentemente, los medios de comunicación, este paro, que enfrenta las demandas legítimas de los trabajadores con el derecho de todos a una justicia pronta, revela una fractura en nuestra sociedad y me pregunto: ¿cómo llegamos a este punto y por qué nadie, desde las autoridades hasta los medios, asume la responsabilidad de alzar la voz o buscar soluciones?

Cada día, al pasar por Niños Héroes o Claudio Bernard, veo los edificios judiciales cerrados, con pancartas al viento, los trabajadores exigen un aumento salarial del 7 al 10%, la basificación de personal eventual y el fin del acoso laboral, sus demandas me tocan, porque ¿quién no entiende la lucha por un trabajo digno? Pero el costo inmediato de este paro es devastador, más de 1,800 audiencias diarias han sido canceladas y se estima que 36,000 audiencias y 300,000 demandas, denuncias y acuerdos están en espera, pienso en las historias que me han compartido: una madre soltera que no recibe la pensión para alimentar a sus hijos, un pequeño empresario atrapado en un litigio que amenaza su negocio o una abogada en la colonia Doctores que me confesó, con la voz rota, “Llego al juzgado y solo hay un letrero de ‘cerrado por paro’, sin audiencias no cobro, sin cobrar no vivo”, este paro no solo detiene expedientes, detiene vidas, los plazos procesales están suspendidos, los trámites se acumulan y la justicia, que ya era lenta, ahora parece un espejismo, en una ciudad de nueve millones de habitantes, este estancamiento golpea el corazón de nuestra convivencia.

Mirando al futuro, el panorama me inquieta aún más, la justicia no es solo un trámite, es el pilar que sostiene la confianza en nuestras instituciones, cuando los juzgados permanecen cerrados, se quiebra la certeza de que el Estado puede protegernos, la acumulación de casos, que ya era un problema con más de 143,000 asuntos nuevos en juzgados familiares en 2022, se convertirá en una carga imposible, la elección de jueces del 1 de junio de 2025 añade incertidumbre, ¿cómo podrán magistrados novatos desahogar este retraso en un sistema colapsado? Pero más allá de los números, me angustia el impacto en nuestra convivencia, la justicia debe reflejar nuestra dignidad compartida, un mecanismo para resolver conflictos con equidad, para que nadie quede desamparado, si este paro se prolonga, alimentará la idea de que la justicia es un lujo, especialmente para los más vulnerables: víctimas de violencia, trabajadores precarios, familias en disputa, como ciudadano, creo que todos merecemos un sistema que funcione, que inspire esperanza, pero cada día de paro erosiona esa confianza y temo que estamos sembrando una crisis de legitimidad que podría durar años.

La Inacción del Gobierno, los Diputados, los Alcaldes y los Medios

No puedo ignorar la responsabilidad del gobierno actual, la administración de Clara Brugada en la Ciudad de México y el gobierno federal de Morena han mostrado una pasividad que indigna, sabían desde hace meses que los trabajadores judiciales exigían mejores salarios, estabilidad laboral y un alto al acoso, pero la falta de diálogo y la incapacidad para mediar entre ellos y el PJCDMX, han dejado que este paro se extienda más de un mes, esta inacción envía un mensaje desolador: la justicia no es prioridad, el gobierno, que prometió transformar México, parece haber olvidado que la justicia nace en los juzgados, la retórica de austeridad no justifica abandonar un sistema que afecta a los más necesitados, ¿cómo hablar de transformación cuando una mujer no puede obtener una orden de protección o un trabajador no puede resolver un despido injusto?

Mi frustración crece al pensar en los diputados del Congreso de la Ciudad de México, quienes deberían ser la voz de los capitalinos, pero han guardado un silencio cómplice, representan a las 16 alcaldías, a los millones que dependemos de la justicia, pero no los he escuchado alzar la voz, convocar a un diálogo o exigir soluciones, su inactividad es una traición a su mandato, igualmente, los alcaldes de las 16 demarcaciones desde Coyoacán hasta Iztapalapa han callado, ellos, que están más cerca de la gente, que ven cómo este paro afecta a sus comunidades, no han dicho una palabra, su silencio cómplice es tan grave como la inacción del gobierno, ¿acaso no ven a las familias en sus alcaldías que esperan justicia? Pero lo que más me desconcierta es el silencio de los medios de comunicación, en una ciudad donde los titulares suelen gritar sobre cualquier tema, desde la política hasta el tráfico, este paro apenas ha recibido atención, los grandes medios, que podrían amplificar las voces de los trabajadores y los ciudadanos afectados, han optado por el mutismo o por notas breves que no reflejan la magnitud de la crisis, este silencio mediático no solo invisibiliza el problema, sino que contribuye a la sensación de abandono, ¿dónde están los reportajes que den rostro a las víctimas de este paro? ¿Dónde están las investigaciones sobre las causas y las posibles soluciones? Como capitalino, siento que nos han abandonado y me pregunto si los funcionarios y los medios están más preocupados por mantener la línea política o sus agendas que por defender a quienes los sostenemos.

Una Visión Humana, La Dignidad en el Centro

Este conflicto trasciende lo laboral, toca algo profundo sobre lo que significa vivir en comunidad, creo que cada persona merece dignidad, ya sea un trabajador judicial luchando por un salario justo o un ciudadano esperando justicia, la idea de que todos formamos un mismo tejido, donde el bienestar de uno depende del bienestar de todos, me lleva a lamentar que ni el gobierno, ni los diputados, ni los alcaldes, ni los medios hayan actuado con urgencia, la justicia no es un privilegio, es un derecho que refleja nuestro compromiso con una sociedad donde nadie sea descartado, resolver este paro requiere más que recursos, exige voluntad política y un reconocimiento de que el bien común está en juego, me duele pensar en las familias que esperan, en los abogados que no pueden trabajar, en los trabajadores judiciales que sienten que su lucha no es escuchada, todos merecemos algo mejor.

Este paro es un grito de alerta, como ciudadano, pido al gobierno, a los diputados, a los alcaldes y a los medios que dejen de lado el silencio y actúen, propuestas como la auditoría interna para redirigir recursos o la basificación paulatina del personal eventual podrían ser un comienzo, pero necesitamos más: un diálogo transparente, un compromiso real con los trabajadores y con los ciudadanos que dependemos de la justicia, no podemos permitir que los juzgados permanezcan cerrados, cada día de inactividad es un día en que la justicia se aleja, amo esta ciudad, creo en su potencial, y me niego a aceptar que la indiferencia triunfe, la pregunta que me quema y que dejo al aire, es: ¿cuánto tiempo más permitiremos que la justicia sea rehén de la inacción?

Previous Post
Next Post