Basta, cuatro décadas de promesas vacías, de espejismos que nos hacen soñar para luego apuñalar el corazón, la Selección Mexicana de Fútbol, el Tri, nos la venden como el orgullo de México, como si un equipo pudiera cargar la grandeza de un país, pero es una mentira, México no es el Tri, México es su gente, su historia, su lucha, un espíritu que ningún equipo, campeón o no, podría contener, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) explota nuestra pasión, convirtiendo al Tri en un producto mercadotécnico que entrega mediocridad mientras Argentina alza Copas América, Brasil deslumbra, Alemania impone orden, Francia brilla y España redefine el fútbol, la afición, que no es tonta, sigue dando dinero y esperanza a un equipo que no representa a México, sino a los bolsillos de los dueños del balón, ¿por qué, en 2025, seguimos atrapados en este guion roto, cuando el Mundial 2026, a menos de un año, está condenado al fracaso porque no se cambian 40 años de errores en tan poco tiempo?
En 1986, México vibró como anfitrión, con un 4-4-2 sólido, Hugo Sánchez y un país que se sentía invencible, ese equipo dio un destello, pero no era México, era solo un equipo, la FMF vio una mina de oro y tejió una farsa, envolviendo al Tri en la bandera con comerciales de mariachis y “¡Cielito lindo!” para vendernos un sueño que no cumple, el resultado es un equipo mediocre que no compite con las potencias, porque México no necesita un Mundial para ser grande, su gloria está en su pueblo, no en una cancha.
Los 90 nos dieron Copas Oro y un subcampeonato en la Copa América de 1993, pero fuera de Concacaf, el techo era claro: no éramos Brasil, no éramos Alemania, los 2000 nos atraparon en octavos de final, con un 4-4-2 dependiente de Cuauhtémoc Blanco o Rafael Márquez, caíamos ante Argentina o Brasil, mientras la FMF lucraba con amistosos en Estados Unidos, donde la diáspora llenaba estadios por una falsa idea de patriotismo, esas gradas tricolores eran una fiesta, pero un engaño, la FMF priorizaba dólares sobre desarrollo, algo que España o Francia nunca harían.
Los 2010 trajeron un maquillaje, técnicos como Juan Carlos Osorio o Jaime Lozano prometieron modernidad con un 4-3-3, pero el mediocampo se desconectaba, el gol no llegaba, Qatar 2022 fue un puñetazo: eliminación en fase de grupos, la peor desde 1978, la Copa América 2024 fue una humillación, la Copa Oro 2025 con un 2-0 contra Surinam y goles de César Montes, es más de lo mismo, la Nations League 2025 no tapa el vacío, mientras las potencias dominan el Tri se arrastra, sin un proyecto que lo acerque a Brasil o España.
La afición no es tonta, lo gritamos en X, abucheamos en estadios semivacíos, memetizamos el 4-3-3 roto, pero pagamos jerseys de 2,000 pesos, boletos de 50 dólares, porque la FMF nos convenció de que el Tri es México, mentira, México es más grande, su grandeza no cabe en un equipo que pierde contra Argentina, la FMF explota esa confusión, vendiéndonos un “ahora sí” con cada técnico, cada ciclo caemos porque nos hicieron creer que apoyar al Tri es apoyar a México, pero un equipo no define un país.
La FMF ha hecho del Tri un negocio que no representa a México, los amistosos en Estados Unidos llenan arcas, no preparan, rivales como Surinam hacen caja, no nos hacen mejores, la Liga MX controlada por los mismos, asfixia el talento, no hay academias, no hay modelo de juego, nos venden al Tri como el alma de México, pero es una farsa que traiciona nuestra lucha, nuestro ingenio, el Mundial 2026 será un fracaso 40 años de mediocridad no se revierten en meses, la FMF sigue sin plan, sin estilo, sin base para competir con las potencias.
Esto es un grito de furia, FMF basta de usar nuestra bandera para encubrir su negocio, basta de tratarnos como idiotas, cada peso de la afición es un acto de fe en lo que México es, no en lo que ustedes venden, dejen de traicionarnos con giras comerciales, con un equipo sin rumbo, mientras Argentina, Brasil, Alemania, Francia y España pelean por la gloria, México es su gente, su historia, su resistencia, merecemos un equipo que honre nuestro orgullo, no una farsa mercadotécnica que vende sueños rotos.